[Referencia Histórica: T-20 Komsomolets]
El T-20 fue desarrollado durante los años 30 como tractor de piezas de artillería ligera. Dada la escasez de medios de transporte fiables en el ejército soviético en aquellas fechas, el vehículo tuvo mucho protagonismo durante la guerra ruso-finlandesa y los primeros años de la invasión alemana de Rusia, llegando incluso a ser convertido provisionalmente en arma antitanque (denominada ZIS-30) con la incorporación del cañón ZIS-2 sobre su chasis. Algunos ejemplares capturados por los alemanes fueron también dotados con su propio cañón PAK 35/36 de 37 mm. Desgraciadamente para el modelista interesado en los blindados soviéticos de esta época, la maqueta de AER Moldova es la única disponible en plástico y va siendo cada vez más difícil de encontrar. Hay una edición algo más reciente del mismo fabricante cuya única diferencia es la ilustración de la caja. Por su parte, Maquette también ha usado este mismo molde para su edición del ZIS-30.
Más que nada la maqueta adolece de los años que tiene. En una época donde las maquetas de vehículos militares han alcanzado un desarrollo técnico espectacular con moldes cada vez más precisos, sencillos de montar y de un nivel de detalle no imaginado hace unos años (los moldes más actuales de Dragón, AFV y Tristar son un buen ejemplo), una ojeada a la simplicidad y factura de este T-20 nos hace remontarnos a un tiempo bastante lejano en lo referente al modelismo. Con ello no quiero decir que la maqueta sea mala en absoluto, sino que para montarla hay que olvidar cierto grado de comodidad a la que últimamente nos hemos ido acostumbrando con otras marcas más actuales.
La pequeña caja contiene tres grapas con un total de más de cien piezas. El despiece es básico: una de ellas contiene el chasis, otra el tren de rodaje y la última las cadenas, que se montan en tramos completos excepto en la rueda tractora y tensora donde lo hacen eslabón a eslabón. Las piezas están bien moldeadas, incluso las más pequeñas, aunque el plástico es más bien duro y no se trabaja con facilidad. Hay algunas ligeras marcas de eyector, pero sólo he detectado hasta ahora dos visibles en la parte posterior de la pequeña torreta que pueden rellenarse sin dificultad. A la hora de extraer las piezas de las grapas, especialmente las ballestas de la suspensión y las ruedas dentadas tractoras, hay que tener cuidado ya que han sido moldeadas casi sin dejar espacio entre ellas y sus soportes por lo que se parten fácilmente.
El montaje del chasis es bastante sencillo y en general ajusta bastante bien a excepción de nuevo de la parte posterior de la torreta, que hay que insertar en una ranura y queda excesivamente inclinada. Con la supresión de la ranura eliminaremos fácilmente el problema. La rejilla posterior de ventilación del motor está completamente cerrada, pero un ligero trabajo de sombreado con la pintura puede ahorrarnos tener que realizarla a scratch. Los ángulos verticales de la torreta necesitan también un ligero relleno con masilla. El tren de rodaje es complicado de montar debido a la poca claridad de las instrucciones. Es recomendable no separar todas las piezas de los diferentes bogies de las grapas hasta no haber hecho una comprobación previa con uno de ellos. Los guardabarros necesitan ser adelgazados aproximadamente un tercio de su grosor. El pequeño faro y la bocina que se incluyen están muy simplificados, pero podrían ser sustituidos con ventaja por otros a scratch. Las escotillas y mirillas de la torreta no tienen posibilidad de abrirse para mostrar el interior o poner una figura. Para ello se han de cortar completamente y ser reemplazadas por unas nuevas. Con un poco de cuidado y suerte al cortarlas, quizá las mirillas podrían volverse a usar, pero el trabajo requiere bastante precisión para no estropear los remaches que las rodean.
La hoja de calcas es bastante completa y muestra numerales de varios tamaños e insignias soviéticas, finlandesas y tres cruces alemanas. Los colores y la impresión son bastante buenos, aunque tienen excesiva película de soporte. La hoja de instrucciones es sencilla y en general fácil de seguir, a excepción de lo ya mencionado sobre el tren de rodaje. La información sobre los colores del vehículo es muy parca, tan sólo muestran un T-20 pintado completamente de verde mate, sin más especificación. Tampoco hay referencia alguna sobre dónde situar las calcas, por lo que lo más seguro es consultar fotos de época, especialmente para los T-20 finlandeses.
En resumen, pese a tratarse de un molde con bastante tiempo a sus espaldas, creo que esta maqueta puede recomendarse a cualquier modelista interesado en los blindados soviéticos, esencialmente por su sencillez de montaje y la posibilidad que ofrecen las calcas de poder hacerlo ruso o finlandés.