La maqueta es la última reedición, por el momento, de la original lanzada por Tamiya en los 70. Para tratarse de un buque de gran porte, viene en una caja bastante compacta que incluye dos hojas de instrucciones en inglés y japonés), la clásica plancha metálica de contrapeso, el casco y la línea de flotación, y dos grapas no muy grandes con las piezas menores.
En general parece que la reedición le ha sentado bien a la maqueta, aunque también se echan en falta algunos elementos que comentaré luego. Si por algo llama la atención el Rodney (y su gemelo Nelson), es por la inusual configuración de su artillería principal a proa y de la secundaria a popa, y en este sentido la maqueta está bien conseguida. Se ha hecho un esfuerzo especial en representar todos los detalles de la cubierta, desde las finísimas líneas de las planchas de madera hasta las escotillas y cadenas. En este sentido, el casco es de lo mejor que he visto en esta escala. También están al nivel esperado en Tamiya las piezas para realizar el puente, las superestructuras y la artillería, incluso la antiaérea, aunque no hay ni rastro de los cañones Bofors que llevó durante la guerra, ignoro por qué. El nivel de detalle y la calidad de las piezas es excelente.
Pero dicho esto, tambien hay que apuntar que con poco más,Tamiya hubiera redondeado una maqueta soberbia si se hubiese incluido el hidroavión Walrus y su catapulta, así como una calca para la bandera. A veces los designios de las grandes multinacionales del plástico son inescrutables. A pesar de estos "olvidos", no hay que quitar mérito a este Rodney, pues al menos lo que está, es de gran calidad.
Las instrucciones resumen el montaje en 8 etapas que comienzan por la construcción de las superestructuras, puente y chimenea (todas concentradas a popa), en una segunda fase nos centramos en el montaje del casco y la artillería, y por último añadiremos a éstos los elementos montados al principio. En lo referente a pintura, hay dos alternativas: el esquema estándard anterior a 1944, con el clásico gris y la cubierta en color madera, o el del camuflaje que llevó de 1944 en adelante compuesto de azules oscuros, rojizos y blancos y de gris claro. Aunque a mí no me gustan los barcos así pintados, reconozco que es todo un reto para el modelista a esta escala. Por cierto, en el perfil que muestra el buque camuflado aparecen los cañones Bofors que reclamaba más arriba. Uno comienza a sospechar que la remodelación de la maqueta no ha sido todo lo completa que tal vez necesitaba ésta después de tantos años.
En lo esencial esta maqueta es muy recomendable para construir un modelo más que notable del acorazado, aunque es lástima
la ausencia de elementos clave que la hubiesen convertido en una edición magnífica digna del fabricante.