[Referencia Histórica: Mitsubishi F1M2]
Siempre me he sentido atraído por estos cacharros de dos planos algo toscos, que para la Segunda Guerra Mundial más parecían aviones de recreo que de combate. También me parece que desde el punto de vista de la representación artística (que de eso también hay algo en el modelismo), dan mucho más juego que otros modelos más estilizados y supermodernos.
Esta pequeña joya de 53 piezas de Fujimi va distribuida en cuatro bandejas con las calcas y los transparentes. La primera impresión del modelo, si soy sincero, es algo decepcionante, pues uno espera más piezas y más grandes. Más tarde se repara en que lo que uno tiene ante sus narices es una maqueta excelente y delicada en sus menores detalles. No hay más que ver lo bien moldeados que están los flotadores auxiliares para darse cuenta de que este avión no necesita nada más, con lo que hay en la caja basta y sobra. Y sobra porque Fujimi da la posibilidad de ensamblar el aparato con los flotadores completos, en cuyo caso habremos de montarlo en su carro de transporte, o bien disponemos de medios flotadores para ponerlo sobre agua. Esta última opción es muy tentadora para un diorama, por eso decía antes que este tipo de aviones suelen dar más de sí.
El interior del aparato está correctamente fabricado, aunque en esta ocasión los paneles de mandos van pintados y no simulados con la socorrida calca. El motor Mitsubishi es de lo mejor de la maqueta, los cilindros están muy bien trabajados y se debe ver muy bien cuando esté montado. En general todas las piezas tienen un buen diseño y no parece que vaya a haber problemas con el encaje. En este sentido, hay que destacar las alas que tienen un detalle magnífico. A mi juicio, el único problema importante que a priori nos puede plantear el Pete de Fujimi es que tendremos que planificar muy bien el proceso montaje-pintura si no queremos que algunas piezas ya ensambladas puedan molestarnos a la hora de pintar. Por lo demás, siguiendo estas sencillas instrucciones no deben plantearse mayores dificultades.
Las calcas son correctas y suficientes dado que los tres esquemas de pintura que se ofrecen de diferentes bases navales japonesas no difieren del clásico de la Marina Imperial, a excepción de una de ellas con el flotador principal completamente en gris en lugar de verde y gris. Como extra, si puede considerarse así, hay un par de bombas de 250 kilos bajo las alas y el detalle de la casa de indicar la longitud exacta de las diferentes riostras para comodidad del modelista, así nos evitaremos pasar media tarde tomando medidas.
Hay que valorar muy positivamente esta maqueta pues, a pesar de la escala, los detalles destacan en el conjunto, cosa que no siempre ocurre. Aunque no es un modelo particularmente apto para principiantes, es más que recomendable de tener en cualquier colección de aviones de hélice donde siempre llamará la atención. |