Este Taifun, que tiene ya algunos años a sus espaldas, comprende tres pequeños bastidores de piezas color marrón arena, más otro que contiene las piezas transparentes. El plástico es el habitual del fabricante francés desde hace ya mucho tiempo, pero con la ventaja de que no trae apenas rebabas y sólo un par de marcas de eyector en ambas paredes de la carlinga que son fácilmente eliminables. Las líneas de paneles están trazadas en relieve muy fino a excepción de los flaps. Las superficies enteladas de éstos y del timón muestran una ligera rugosidad para simular su diferente textura respecto a las superficies metálicas.
En el interior el despiece es bastante sencillo, con asientos para los tripulantes parecidos a los reales más otro para los pasajeros, dos palancas de mandos, el panel trasero de la carlinga y el panel de instrumentos, que consiste en una pieza con diales en relieve y sin calca. La base de la carlinga va directamente pegada sobre la mitad inferior de las alas. Contrariamente a la mayor parte de aviones, las instrucciones sugieren montar primero la carlinga y toda la estructura de las alas, para luego pegar el fuselaje completo encima de todo el conjunto. Si bien este sistema quizá no sea la mejor solución, y además entrañará problemas de encaje en las raíces alares y en la parte inferior del fuselaje, tiene cierto sentido el que Heller optase por esa solución. El suelo de la carlinga es el encargado de simular en esta maqueta la relativa amplitud interior que tenía este pequeño aparato destinado a enlace. De hecho, la maqueta de Eduard a 1/48 sigue un montaje bastante parecido. La carlinga se completa con dos pequeños transparentes para las ventanillas laterales y otros dos que forman la cabina. Los transparentes, que son razonablemente finos y claros para la escala, no permiten colocar la cabina abierta, pero en cualquier caso el inusual sistema de apertura de la misma, que permitía un acceso más cómodo a los pasajeros, hubiese sido muy difícil de representar a este tamaño. El panel de acceso a la pequeña zona de carga tras la carlinga viene en relieve y debe ser lijado y enrasado con el perfil del fuselaje.
La zona del motor consiste básicamente en el frontal de éste y la hélice. La abertura de ventilación, similar a la del Fieseler Storch y al Fw 56 Stösser, parece ligeramente más pequeña que la real. El tren de aterrizaje es muy sencillo, se compone de las tapas, las patas y ruedas. Los pozos están simplemente ahuecados en la mitad inferior de las alas. Bajo éstas, diminutas piezas simulan los contrapesos de los flaps y el tubo Pitot. El tubo de Venturi viene seccionado en ambas mitades del fuselaje.
Conviene hacer un par de puntualizaciones para los que deseen hacer la versión alemana que proponen las instrucciones. Dicha opción corresponde en realidad al Taifun del Sonderkommando Blaich que operó en el Norte de África. Este avión tenía una distribución diferente en el interior de la carlinga. Se suprimió una de las plazas traseras para alojar un par de depósitos de combustible extra que permitiesen aumentar el radio de acción en el desierto.
La hoja de calcas parece suficiente para la opción búlgara (no se detalla unidad ni año), pero no para la alemana, ya que faltan las esvásticas del timón, y por pedir, hasta el mapa silueteado en blanco del lado izquierdo del fuselaje tras la carlinga. Además las cruces y las matrículas vienen en la misma calca y por ello sobra mucha película transparente, aunque esto tiene fácil solución si se recorta bien y se separan antes de pegarlas. Afortunadamente sí están el emblema del Sonderkommando y el logotipo del modelo. Las instrucciones son fáciles de seguir y las referencias de color son de Humbrol. No aconsejo usarlas tal cual pues hay errores tales como señalar Hu102 Army Green para el color interior, que debería ser probablemente el RLM66.
En conjunto, el Taifun de Heller es una de esas maquetas que compensa su detallado básico, aunque no malo, con la sencillez de montaje. Recomendable para cualquier modelista.