Hacía mucho años que Tamiya no renovaba su vieja serie de destructores japoneses de la serie Water Line de los años 70. No es que esta maqueta sea reciente, en realidad data de 1994, pero al menos es un molde nuevo, con mucho más detalle y mejor calidad general. Para el modelista es una suerte saber que a veces las grandes marcas no olvidan los modelos más humildes como este.
Básicamente, la nueva caja sigue incluyendo lo mismo que antaño: dos mínimas bandejas, las instrucciones y una hojita de calcas con la bandera, más una calca para representar las ventanas del puente de mando. En la parte posterior de la caja se nos muestra la planta y el perfil del buque con la referencia de color y los aparejos. Apostaría a que el número de piezas ha aumentado respecto al molde antiguo. Ahora trae nada menos que 62, y en principio uno no sabe si va a poder montarlas todas, ya que esta clase de destructores era de las más pequeñas de la Marina Imperial con sólo 98 metros de eslora. Increíblemente sí que caben en el reducido casco, aunque, dado el referente real, ya nos podemos imaginar el tamaño de la maqueta. Algo más ha cambiado, y es que no trae la usual barrita metálica de lastre, en su lugar la línea de flotación lleva agujeros marcados para abrirlos y sujetarla a una base.
Todo el modelo viene muy bien fabricado. El casco posee un relieve en cubierta excelente y en apariencia se ha conseguido representar hasta el más mínimo detalle. La artillería y los pescantes ya no tienen aquellas molestas rebabas que requerían tanta lija y paciencia, por eso no será imprescindible recurrir a un juego de mejora para sustituir estas piezas. A mí me sigue gustando más el acabado de PitRoad, especialmente en las ametralladoras simples de 25 mm., pero hay que reconocer que Tamiya ha hecho un esfuerzo en este aspecto. Sin embargo, las lanchas han perdido en detalle lo que han ganado en calidad. Su interior está hueco y no hay ni rastro de bancos para los ocupantes. Incluso habrá que comprobar si son realmente barcas de remos o lanchas a motor (lo más probable es que sean de ambos tipos), porque las que se incluyen no aparentan ni lo uno ni lo otro. Otro detalle mejorado son las anclas, que ya no aparecen grabadas en el casco como en tiempos, sino que son dos piezas sueltas.
El esquema de color es el usual gris de la Marina Imperial, aunque habría que buscar referencias sobre si algunas zonas de la cubierta iban pintadas de linóleo, pues la ilustración de la caja no ha sido tradicionalmente muy de fiar. Con todo, creo que lo mejor de este modelo es, aparte de su calidad, su montaje sencillo y puede resultar una bonita maqueta con sólo añadir una barandillas. Muy recomendable para cualquier modelista aficionado a esta escala.